El documento analiza los problemas fundamentales de Chile y su pueblo. Señala que los problemas no radican en los gobernantes específicos sino en la "materia prima defectuosa" que es el pueblo chileno, con vicios como ser deshonesto, no cumplir las leyes y criticar a los demás sin asumir responsabilidad por sus propios actos. Argumenta que ningún presidente podrá cambiar el país mientras el pueblo no cambie y erradique primero sus propios defectos.