La abeja fue declarada campeona de los insectos del bosque después de una discusión sobre qué insecto era el más trabajador e inteligente. La abeja explicó que tenía que recolectar néctar de las flores para alimentar a sus crías y no podía perder tiempo discutiendo, mientras que la hormiga confirmó lo trabajadora que era la abeja. Por decisión unánime, la abeja fue nombrada campeona y recibió una corona antes de volver a su panal.