De acuerdo a organismos internacionales, un desecho electrónico es todo dispositivo eléctrico cuya vida útil ha terminado, mientras que la chatarra electrónica se refiere a equipos electrónicos que ya no pueden cumplir su función original. El tratamiento inadecuado de estos desechos puede ocasionar graves daños ambientales y riesgos para la salud humana debido a los componentes tóxicos que contienen.