La contralora ¿complice o corrupta?
       Opinión / Colaboradores Sábado, 08 de Septiembre de 2012 23:49 hrs, por Arturo Soriano


Los nervios del poder

1a de 3 partes.

La funcionaria desde enero del 2011, recibió en su escritorio documentación que inculpa al ex director de Obras de
Caminos y Aeropistas de Oaxaca en actos ilegales.

"Yo no puedo destituir ni investigar a un director o a un secretario, porque muchos de ellos los nombró el
gobernador y yo no mando ahí; el gobernador es mi jefe y es el que manda y yo no puedo hacer nada, no me voy a
poner con Sansón a las patadas". Perla Woolrich Fernández, secretaria de la Contraloría y Transparencia
Gubernamental.

La secretaria de la Contraloría, Perla Woolrich Fernández, estuvo enterada desde hace varios meses de la
corrupción que se registra en Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO) y que solapa el secretario de las
Infraestructuras, Netzahualcóyotl Salvatierra, por la documentación e información que le fue entregada en sus
oficinas.

En el mes de enero de 2011, la funcionaria recibió en su escritorio copias de documentos oficiales que demuestran
los negocios que realizó el ex director de Obras o ex director regional de CAO, Juan Cruz Pérez, al depositar a su
cuenta personal cheques de la dependencia que eran para el pago del derecho de vía a los propietarios de terrenos
afectados por el trazo del proyecto carretero Oaxaca-Puerto Escondido y que es una bomba de tiempo para la
ejecución de ese proyecto carretero.

Entre los documentos que se entregaron a la contralora se encuentran copias fotostáticas de las pólizas de
cheques expedidos por la Dirección Técnica de CAO, estados de cuenta y nombres de propietarios de terrenos
afectados por el trazo de la carretera Oaxaca-Puerto Escondido, quienes no recibieron un solo centavo por
concepto de indemnización.

"Yo no puedo destituir ni investigar a un director o a un secretario, porque muchos de ellos los nombró el
gobernador y yo no mando ahí; el gobernador es mi jefe y es el que manda y yo no puedo hacer nada, no me voy a
poner con Sansón a las patadas", declaró textualmente la funcionaria a este reportero.

Llamarada de petate

Algunos panistas intuyen y sienten desconfianza del protagonismo mediático de la contralora e incluso aseguran
que ya recibió línea del gobernador Gabino Cué para no tocar a funcionarios de la pasada y actual administración
involucrados en actos de corrupción.

Durante una reunión con diputados locales del Grupo Parlamentario del PAN, celebrada en la residencia oficial de
Los Pinos, el presidente Felipe Calderón les pidió trabajar sobre el tema de la corrupción en el gobierno de la
alternancia.
"Necesitamos respuestas y resultados prontos y claros, ya que serán tema de campaña de la próxima contienda
electoral presidencial. Ver en la cárcel a ex funcionarios priistas y poder decir en campaña que el gobierno del
presidente Calderón, sí castigó a los funcionarios corruptos", expresó en aquella ocasión el Ejecutivo federal.




Falsas ilusiones

 Con la llegada de Perla Woolrich a la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, muchos
pensaron, principalmente los panistas, que en el gobierno del cambio habría un combate frontal contra la
corrupción.

Con el paso de los días, de los meses, ese sueño se ha ido esfumando. Los oaxaqueños tienen la expectativa de
que los panistas, no saben gobernar, no cumplen con lo que prometen, ni mucho menos son honestos.

En el año 2000 con el triunfo de Vicente Fox y el ascenso del panismo al poder, se esfumó la oportunidad histórica
de una auténtica transición a la democracia.

Fox terminó siendo el bufón de Los Pinos y peor aún, de esa imagen de macho mexicano, dicharachero y entrón,
terminó de mandilón de Marta Sahagún. Sus chascarrillos dejaban entrever su verdadera personalidad.

Quien no recuerda en su primera visita a España, ya como presidente de México, en su primer encuentro con los
reyes de España aquél saludo: "Que pasó mi rey, como estás". O aquella respuesta cuando una niña le preguntó
en la Feria del Libro en Guadalajara: ¿Qué se siente ser presidente? Fox le contestó "se sienten ñañaras".

Con Vicente Fox, México perdió en el año 2000 a un presidente, pero ¡ganó a un comediante!

Para el año 2006, el panismo dio una guerra no declarada al crimen organizado, con un campo de batalla donde las
calles de cualquier ciudad del país son escenario fortuito de enfrentamientos armados. Esta guerra lleva ya más de
60 mil muertos.

En Oaxaca, Perla Woolrich, la mujer con la imagen del panismo crítico, analítico y combativo, era la figura política
más rentable de los panistas en el gobierno de la esperanza de Gabino Cué.

La experiencia en su carrera política como diputada panista plurinominal ha sido un negocio muy rentable en todos
esos años en los que los espacios en el Congreso local por representación proporcional son repartidos entre un
grupúsculo de panistas que usufructúan el ser miembros activos o delegados del PAN, nada más vasta con echarle
un ojo a los aspirantes a presidente del blanquiazul estatal, solo son admitidos aquellos que sean integrantes de los
74 miembros delegados de ese instituto político.

Ya como abogada litigante le dio buenos beneficios y dividendos, tanto económicos como políticos. Pero su falta de
experiencia en la administración pública le ha provocado varios tropiezos.

Algo pasó en el camino, en el transcurso de los meses, desde diciembre de 2010 a la fecha, porque la mujer dura,
crítica, combativa y que también recibía su lana por debajo del agua en el Congreso local, no ha dado los
resultados esperados al frente de la Contraloría del estado.

El petate del muerto

Anuncios con bombo y platillo sobre auditorías a ex funcionarios, pero ninguna acción efectiva contra la corrupción
del anterior régimen priista.
Los políticos, no sólo panistas, también los aliancistas, especulan y piensan que la llamada "contralora de hierro",
no ha dado los resultados esperados.

Declaraciones fuera de tiempo, detención de un funcionario menor de la pasada administración gubernamental, que
mediáticamente llenaron las ocho columnas de los diarios locales y que jurídicamente pasaran a formar parte de lo
anecdótico del usted disculpe, son parte del trabajo realizado por la panista.

Ese es el resultado de casi dos años de ejercer el poder por parte de una celebridad política del panismo, que en
una entrevista aceptó: "Yo no sé qué hago aquí", en referencia a su cargo en la Contraloría.

Parece que el ejemplo de Fox echó raíces en Oaxaca.




Errores y desmanes de Perla Woolrich
       Opinión / Colaboradores Jueves, 13 de Septiembre de 2012 22:02 hrs, por Arturo Soriano


Los nervios del poder

La contralora ¿ cómplice o corrupta? 2a de 3 partes

Orquestó procedimientos administrativos que concluyeron en averiguaciones previas sin sustento. Uno de sus
errores fue que las auditorías estaban firmadas por un funcionario de la Contraloría que no tenía personalidad
jurídica; mientras persigue ex funcionarios, los del régimen actual se sirven con la “cuchara grande”

Mañana, si las cosas no cambian, estará doña Perla Maricela Woolrich Fernández compareciendo en la Cámara
de Diputados local; llegará con la desfachatez de siempre y el cinismo que recién ahora se ha convertido en su
estilo administrativo y para declarar banalidades, opinaron diputados, dirigentes políticos y empresarios.




Para los diputados entrevistados, Perla Woolrich es el monumento vivo de una oposición que no ha entendido que
ahora es gobierno y sigue actuando como si no tuviera el poder en sus manos.

Para los entrevistados, también es la personificación de la incapacidad jurídica y sigue en la irrealidad de buscar
una justicia hecha a modo, que condene a sus adversarios, sólo porque ella y sus aliados lo deseen, aunque no
aporten ninguna prueba para justificar sus dichos y actuaciones.

 Algunos de los diputados recordaron que es tan mala litigante que cuando tuvo que litigar su propia pensión
alimenticia perdió el caso, cuando la pensión es sólo un asunto de mero trámite y no se necesita gran conocimiento
jurídico para obtenerla.

 En su opinión, el mismo caso ha aplicado con respecto a los funcionarios del gobierno anterior, como cuando fue
diputada y regidora de oposición, doña Perla se la pasó fustigando a los adversarios con acusaciones temerarias y
sólo para consumo de los medios de comunicación afines a ella.

 Como son casos que sólo se encuentran en la imaginación de la secretaria contralora, cuando sus funcionarios
deben concretar las acusaciones se encuentran con la terrible realidad de que no cuentan con actos punibles o son
acusaciones imposibles de probar, porque son cosa juzgada por los poderes o las instancias administrativas
correspondientes.
Pero la secretaria contralora usa otro as de su ancha manga. Ante su incapacidad y su desbordada imaginación, su
salida fácil es culpar a otro de los errores cometidos y su cliente más cercano es el consejero jurídico del
gobernador del estado, el famosísimo “Duende Bubulín” o Víctor Hugo Alejo Torres, a quien le achaca no dejarle
concluir los procedimientos administrativos y atraer a su oficina todos los expedientes, para armar ahí o mandar a
armar las averiguaciones previas que se entregan a la Procuraduría de Justicia del Estado. Así que el culpable es
el consejero jurídico y no la señora secretaria contralora.

Su problema es que ni siquiera está al pendiente de lo que ocurre en su oficina y no se entera de los errores
administrativos.




Un pequeño error

Hace unas semanas, un juez federal le otorgó el amparo y la protección de la justicia federal a tres de las cuatro
personas a quienes la Secretaría de la Contraloría acusó de peculado, usurpación de funciones y abuso de
autoridad.

En un arranque de propaganda mediática, doña Perla acusó alegremente a Miguel Ángel Ortega Habib, Manuel
Alejandro Hernández Muñoz, Fernando González García y Armando Félix González Bernabé de haberse robado —
porque ése es el sentido del peculado— poco más de 736 millones de pesos. Entre bombos, platillos y cohetones,
acudió a la Procuraduría, donde el titular, Manuel de Jesús López, ordenó a un agente del Ministerio Público
aceptar la denuncia e integrar la averiguación previa correspondiente.

Sin revisar la veracidad de los dichos por la contralora, inmediatamente consignaron las actuaciones y solicitaron a
un juez les obsequiara la orden de aprehensión por la gravedad del daño patrimonial.

Como nuestros jueces están supeditados al sobrino del tío, tampoco de detuvieron a analizar los documentos y
alegremente obsequiaron las órdenes de aprehensión solicitadas; con ellas en la mano, la “pareja dinámica” —el
procurador y la contralora— echaron las campanas a vuelo y anunciaron que los “criminales” se habían fugado del
estado, por lo que ya los buscaban los policías de la Interpol en todos los países que tienen un convenio de
extradición firmado con México.

Sólo que hubo algún curioso que entró a la página de la Interpol y corroboró que no había ninguna ficha roja, ni de
ningún color, para perseguir a sus inculpados. Así que le bajaron a los decibeles y dejaron que continuara corriendo
el rumor.

Como ni doña Perla ni Manuel de Jesús leen los documentos que se les presentan, no se percataron que tenían
un pequeño error administrativo y dos errores legales garrafales.

 Desde que doña Perla llegó a la Secretaría de la Contraloría, la oficina anda de cabeza y en un verdadero desastre
administrativo. Nadie sabe quién manda, tampoco qué cargo tiene cada cuál, mucho menos las funciones que les
toca desempeñar.

 Así que el contador Fernando Roberto López Hernández se tomó la atribución de efectuar las auditorías de las
dependencias supuestamente afectadas por los desfalcos y, en menos de cuatro meses, tuvo los resultados
fatales, para ellos y para los inculpados.
Según sus cálculos y sólo en CAO, había un desfalco por 736 millones 207 mil 333 pesos y 80 centavos. Así de
prolijas fueron las cuentas y esperaban que todos, desde los medios de comunicación hasta los jueces, brincaran
de gusto por tener en sus manos a los gordos peces de la corrupción priista.




En las prisas de última hora, porque desde el gobernador hasta los hombres con poder del gobierno, todos,
demandaban la pronto integración de las averiguaciones previas, el auditor entregó los documentos y estampó su
firma y su sello. Sólo que cometió un pequeño error: firmó con el cargo de Subsecretario de Auditoría Pública
Sectorizada y le puso fecha de 12 de abril de 2011.




Cuando firmó y entregó el documento, el cargo no estaba autorizado, porque hasta dos días después se publicó en
el Periódico Oficial del estado de Oaxaca el Reglamento Interno de la Secretaría de la Contraloría que autorizaba el
cargo y le daba las responsabilidades correspondientes.




En términos legales, su actuación carecía de validez oficial y no aportaba prueba alguna para los procedimientos
administrativos consecuentes. Sin validez, ninguna de sus conclusiones podría ser aportada como prueba plena.




Un asunto de mero trámite administrativo se le fue a la brillante abogada que dicen despacha en la Secretaría de la
Contraloría y al otro brillante jurisconsulto chiapaneco que despacha en la Procuraduría de Justicia del estado.




Charales y peces gordos

 Hay varios casos que los entrevistados comentaron: el ex subsecretario de Obras Públicas, Lino Palacios, entregó
la obra del Distribuidor Vial de Cinco Señores a una empresa, sin que existiera ninguna licitación pública nacional,
como lo exige la ley; tampoco la Secretaría de las Infraestructuras devolvió a la Secretaría de Finanzas, mucho
menos a la Tesorería de la Federación, la multa que se le aplicó a la empresa Isolux por el asunto de la velaria del
Auditorio Guelaguetza. El subsecretario fue despedido, pero no hubo ninguna sanción ni reposición de sus faltas.

 El presidente municipal de Trinidad Zaachila acusó al actual presidente de la Defensoría de los Derechos
Humanos del Pueblo de Oaxaca de haberse confabulado con el director general de CAO y un asesor del diputado
Flavio Sosa Villavicencio para falsificar su firma y aprobar la construcción de varios caminos pavimentados; se
integró una averiguación previa que se encuentra ya en el rezago judicial.

 Un mes después de que el gobernador ordenó detener la construcción del Distribuidor Vial de Cinco Señores, el
secretario de las Infraestructuras, Netzahualcóyotl Salvatierra, ordenó su inmediata continuación, pero también
anunció que su costo se había incrementado en 80 millones de pesos. Hasta hoy, nadie conoce los expedientes
técnicos, ni el original ni el modificado, tampoco las causas del incremento anunciado.

 La velaria del Auditorio Guelaguetza fue modificada para abaratar sus costos, anunció el gobierno estatal cuando
autorizó su conclusión. No sólo le pusieron unas lonas más baratas que la membrana original, sino también
modificaron los tensores que sostenían la techumbre. Hace cuatro meses, la velaria se derrumbó. No hay un
informe oficial sobre los responsables de las modificaciones, tampoco se sabe si habrá sanciones para alguien.

La contralora

  • 1.
    La contralora ¿compliceo corrupta? Opinión / Colaboradores Sábado, 08 de Septiembre de 2012 23:49 hrs, por Arturo Soriano Los nervios del poder 1a de 3 partes. La funcionaria desde enero del 2011, recibió en su escritorio documentación que inculpa al ex director de Obras de Caminos y Aeropistas de Oaxaca en actos ilegales. "Yo no puedo destituir ni investigar a un director o a un secretario, porque muchos de ellos los nombró el gobernador y yo no mando ahí; el gobernador es mi jefe y es el que manda y yo no puedo hacer nada, no me voy a poner con Sansón a las patadas". Perla Woolrich Fernández, secretaria de la Contraloría y Transparencia Gubernamental. La secretaria de la Contraloría, Perla Woolrich Fernández, estuvo enterada desde hace varios meses de la corrupción que se registra en Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO) y que solapa el secretario de las Infraestructuras, Netzahualcóyotl Salvatierra, por la documentación e información que le fue entregada en sus oficinas. En el mes de enero de 2011, la funcionaria recibió en su escritorio copias de documentos oficiales que demuestran los negocios que realizó el ex director de Obras o ex director regional de CAO, Juan Cruz Pérez, al depositar a su cuenta personal cheques de la dependencia que eran para el pago del derecho de vía a los propietarios de terrenos afectados por el trazo del proyecto carretero Oaxaca-Puerto Escondido y que es una bomba de tiempo para la ejecución de ese proyecto carretero. Entre los documentos que se entregaron a la contralora se encuentran copias fotostáticas de las pólizas de cheques expedidos por la Dirección Técnica de CAO, estados de cuenta y nombres de propietarios de terrenos afectados por el trazo de la carretera Oaxaca-Puerto Escondido, quienes no recibieron un solo centavo por concepto de indemnización. "Yo no puedo destituir ni investigar a un director o a un secretario, porque muchos de ellos los nombró el gobernador y yo no mando ahí; el gobernador es mi jefe y es el que manda y yo no puedo hacer nada, no me voy a poner con Sansón a las patadas", declaró textualmente la funcionaria a este reportero. Llamarada de petate Algunos panistas intuyen y sienten desconfianza del protagonismo mediático de la contralora e incluso aseguran que ya recibió línea del gobernador Gabino Cué para no tocar a funcionarios de la pasada y actual administración involucrados en actos de corrupción. Durante una reunión con diputados locales del Grupo Parlamentario del PAN, celebrada en la residencia oficial de Los Pinos, el presidente Felipe Calderón les pidió trabajar sobre el tema de la corrupción en el gobierno de la alternancia.
  • 2.
    "Necesitamos respuestas yresultados prontos y claros, ya que serán tema de campaña de la próxima contienda electoral presidencial. Ver en la cárcel a ex funcionarios priistas y poder decir en campaña que el gobierno del presidente Calderón, sí castigó a los funcionarios corruptos", expresó en aquella ocasión el Ejecutivo federal. Falsas ilusiones Con la llegada de Perla Woolrich a la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, muchos pensaron, principalmente los panistas, que en el gobierno del cambio habría un combate frontal contra la corrupción. Con el paso de los días, de los meses, ese sueño se ha ido esfumando. Los oaxaqueños tienen la expectativa de que los panistas, no saben gobernar, no cumplen con lo que prometen, ni mucho menos son honestos. En el año 2000 con el triunfo de Vicente Fox y el ascenso del panismo al poder, se esfumó la oportunidad histórica de una auténtica transición a la democracia. Fox terminó siendo el bufón de Los Pinos y peor aún, de esa imagen de macho mexicano, dicharachero y entrón, terminó de mandilón de Marta Sahagún. Sus chascarrillos dejaban entrever su verdadera personalidad. Quien no recuerda en su primera visita a España, ya como presidente de México, en su primer encuentro con los reyes de España aquél saludo: "Que pasó mi rey, como estás". O aquella respuesta cuando una niña le preguntó en la Feria del Libro en Guadalajara: ¿Qué se siente ser presidente? Fox le contestó "se sienten ñañaras". Con Vicente Fox, México perdió en el año 2000 a un presidente, pero ¡ganó a un comediante! Para el año 2006, el panismo dio una guerra no declarada al crimen organizado, con un campo de batalla donde las calles de cualquier ciudad del país son escenario fortuito de enfrentamientos armados. Esta guerra lleva ya más de 60 mil muertos. En Oaxaca, Perla Woolrich, la mujer con la imagen del panismo crítico, analítico y combativo, era la figura política más rentable de los panistas en el gobierno de la esperanza de Gabino Cué. La experiencia en su carrera política como diputada panista plurinominal ha sido un negocio muy rentable en todos esos años en los que los espacios en el Congreso local por representación proporcional son repartidos entre un grupúsculo de panistas que usufructúan el ser miembros activos o delegados del PAN, nada más vasta con echarle un ojo a los aspirantes a presidente del blanquiazul estatal, solo son admitidos aquellos que sean integrantes de los 74 miembros delegados de ese instituto político. Ya como abogada litigante le dio buenos beneficios y dividendos, tanto económicos como políticos. Pero su falta de experiencia en la administración pública le ha provocado varios tropiezos. Algo pasó en el camino, en el transcurso de los meses, desde diciembre de 2010 a la fecha, porque la mujer dura, crítica, combativa y que también recibía su lana por debajo del agua en el Congreso local, no ha dado los resultados esperados al frente de la Contraloría del estado. El petate del muerto Anuncios con bombo y platillo sobre auditorías a ex funcionarios, pero ninguna acción efectiva contra la corrupción del anterior régimen priista.
  • 3.
    Los políticos, nosólo panistas, también los aliancistas, especulan y piensan que la llamada "contralora de hierro", no ha dado los resultados esperados. Declaraciones fuera de tiempo, detención de un funcionario menor de la pasada administración gubernamental, que mediáticamente llenaron las ocho columnas de los diarios locales y que jurídicamente pasaran a formar parte de lo anecdótico del usted disculpe, son parte del trabajo realizado por la panista. Ese es el resultado de casi dos años de ejercer el poder por parte de una celebridad política del panismo, que en una entrevista aceptó: "Yo no sé qué hago aquí", en referencia a su cargo en la Contraloría. Parece que el ejemplo de Fox echó raíces en Oaxaca. Errores y desmanes de Perla Woolrich Opinión / Colaboradores Jueves, 13 de Septiembre de 2012 22:02 hrs, por Arturo Soriano Los nervios del poder La contralora ¿ cómplice o corrupta? 2a de 3 partes Orquestó procedimientos administrativos que concluyeron en averiguaciones previas sin sustento. Uno de sus errores fue que las auditorías estaban firmadas por un funcionario de la Contraloría que no tenía personalidad jurídica; mientras persigue ex funcionarios, los del régimen actual se sirven con la “cuchara grande” Mañana, si las cosas no cambian, estará doña Perla Maricela Woolrich Fernández compareciendo en la Cámara de Diputados local; llegará con la desfachatez de siempre y el cinismo que recién ahora se ha convertido en su estilo administrativo y para declarar banalidades, opinaron diputados, dirigentes políticos y empresarios. Para los diputados entrevistados, Perla Woolrich es el monumento vivo de una oposición que no ha entendido que ahora es gobierno y sigue actuando como si no tuviera el poder en sus manos. Para los entrevistados, también es la personificación de la incapacidad jurídica y sigue en la irrealidad de buscar una justicia hecha a modo, que condene a sus adversarios, sólo porque ella y sus aliados lo deseen, aunque no aporten ninguna prueba para justificar sus dichos y actuaciones. Algunos de los diputados recordaron que es tan mala litigante que cuando tuvo que litigar su propia pensión alimenticia perdió el caso, cuando la pensión es sólo un asunto de mero trámite y no se necesita gran conocimiento jurídico para obtenerla. En su opinión, el mismo caso ha aplicado con respecto a los funcionarios del gobierno anterior, como cuando fue diputada y regidora de oposición, doña Perla se la pasó fustigando a los adversarios con acusaciones temerarias y sólo para consumo de los medios de comunicación afines a ella. Como son casos que sólo se encuentran en la imaginación de la secretaria contralora, cuando sus funcionarios deben concretar las acusaciones se encuentran con la terrible realidad de que no cuentan con actos punibles o son acusaciones imposibles de probar, porque son cosa juzgada por los poderes o las instancias administrativas correspondientes.
  • 4.
    Pero la secretariacontralora usa otro as de su ancha manga. Ante su incapacidad y su desbordada imaginación, su salida fácil es culpar a otro de los errores cometidos y su cliente más cercano es el consejero jurídico del gobernador del estado, el famosísimo “Duende Bubulín” o Víctor Hugo Alejo Torres, a quien le achaca no dejarle concluir los procedimientos administrativos y atraer a su oficina todos los expedientes, para armar ahí o mandar a armar las averiguaciones previas que se entregan a la Procuraduría de Justicia del Estado. Así que el culpable es el consejero jurídico y no la señora secretaria contralora. Su problema es que ni siquiera está al pendiente de lo que ocurre en su oficina y no se entera de los errores administrativos. Un pequeño error Hace unas semanas, un juez federal le otorgó el amparo y la protección de la justicia federal a tres de las cuatro personas a quienes la Secretaría de la Contraloría acusó de peculado, usurpación de funciones y abuso de autoridad. En un arranque de propaganda mediática, doña Perla acusó alegremente a Miguel Ángel Ortega Habib, Manuel Alejandro Hernández Muñoz, Fernando González García y Armando Félix González Bernabé de haberse robado — porque ése es el sentido del peculado— poco más de 736 millones de pesos. Entre bombos, platillos y cohetones, acudió a la Procuraduría, donde el titular, Manuel de Jesús López, ordenó a un agente del Ministerio Público aceptar la denuncia e integrar la averiguación previa correspondiente. Sin revisar la veracidad de los dichos por la contralora, inmediatamente consignaron las actuaciones y solicitaron a un juez les obsequiara la orden de aprehensión por la gravedad del daño patrimonial. Como nuestros jueces están supeditados al sobrino del tío, tampoco de detuvieron a analizar los documentos y alegremente obsequiaron las órdenes de aprehensión solicitadas; con ellas en la mano, la “pareja dinámica” —el procurador y la contralora— echaron las campanas a vuelo y anunciaron que los “criminales” se habían fugado del estado, por lo que ya los buscaban los policías de la Interpol en todos los países que tienen un convenio de extradición firmado con México. Sólo que hubo algún curioso que entró a la página de la Interpol y corroboró que no había ninguna ficha roja, ni de ningún color, para perseguir a sus inculpados. Así que le bajaron a los decibeles y dejaron que continuara corriendo el rumor. Como ni doña Perla ni Manuel de Jesús leen los documentos que se les presentan, no se percataron que tenían un pequeño error administrativo y dos errores legales garrafales. Desde que doña Perla llegó a la Secretaría de la Contraloría, la oficina anda de cabeza y en un verdadero desastre administrativo. Nadie sabe quién manda, tampoco qué cargo tiene cada cuál, mucho menos las funciones que les toca desempeñar. Así que el contador Fernando Roberto López Hernández se tomó la atribución de efectuar las auditorías de las dependencias supuestamente afectadas por los desfalcos y, en menos de cuatro meses, tuvo los resultados fatales, para ellos y para los inculpados.
  • 5.
    Según sus cálculosy sólo en CAO, había un desfalco por 736 millones 207 mil 333 pesos y 80 centavos. Así de prolijas fueron las cuentas y esperaban que todos, desde los medios de comunicación hasta los jueces, brincaran de gusto por tener en sus manos a los gordos peces de la corrupción priista. En las prisas de última hora, porque desde el gobernador hasta los hombres con poder del gobierno, todos, demandaban la pronto integración de las averiguaciones previas, el auditor entregó los documentos y estampó su firma y su sello. Sólo que cometió un pequeño error: firmó con el cargo de Subsecretario de Auditoría Pública Sectorizada y le puso fecha de 12 de abril de 2011. Cuando firmó y entregó el documento, el cargo no estaba autorizado, porque hasta dos días después se publicó en el Periódico Oficial del estado de Oaxaca el Reglamento Interno de la Secretaría de la Contraloría que autorizaba el cargo y le daba las responsabilidades correspondientes. En términos legales, su actuación carecía de validez oficial y no aportaba prueba alguna para los procedimientos administrativos consecuentes. Sin validez, ninguna de sus conclusiones podría ser aportada como prueba plena. Un asunto de mero trámite administrativo se le fue a la brillante abogada que dicen despacha en la Secretaría de la Contraloría y al otro brillante jurisconsulto chiapaneco que despacha en la Procuraduría de Justicia del estado. Charales y peces gordos Hay varios casos que los entrevistados comentaron: el ex subsecretario de Obras Públicas, Lino Palacios, entregó la obra del Distribuidor Vial de Cinco Señores a una empresa, sin que existiera ninguna licitación pública nacional, como lo exige la ley; tampoco la Secretaría de las Infraestructuras devolvió a la Secretaría de Finanzas, mucho menos a la Tesorería de la Federación, la multa que se le aplicó a la empresa Isolux por el asunto de la velaria del Auditorio Guelaguetza. El subsecretario fue despedido, pero no hubo ninguna sanción ni reposición de sus faltas. El presidente municipal de Trinidad Zaachila acusó al actual presidente de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca de haberse confabulado con el director general de CAO y un asesor del diputado Flavio Sosa Villavicencio para falsificar su firma y aprobar la construcción de varios caminos pavimentados; se integró una averiguación previa que se encuentra ya en el rezago judicial. Un mes después de que el gobernador ordenó detener la construcción del Distribuidor Vial de Cinco Señores, el secretario de las Infraestructuras, Netzahualcóyotl Salvatierra, ordenó su inmediata continuación, pero también anunció que su costo se había incrementado en 80 millones de pesos. Hasta hoy, nadie conoce los expedientes técnicos, ni el original ni el modificado, tampoco las causas del incremento anunciado. La velaria del Auditorio Guelaguetza fue modificada para abaratar sus costos, anunció el gobierno estatal cuando autorizó su conclusión. No sólo le pusieron unas lonas más baratas que la membrana original, sino también modificaron los tensores que sostenían la techumbre. Hace cuatro meses, la velaria se derrumbó. No hay un informe oficial sobre los responsables de las modificaciones, tampoco se sabe si habrá sanciones para alguien.