La fe es una virtud teologal que viene de Dios como un don y gracia especial. La fe es integral, involucrando la mente al conocer las verdades reveladas, el corazón al adherirse afectivamente a Dios, y la acción al manifestarse a través de las obras. La fe nos permite responder libremente a Dios y acoger su Palabra con una fe que abarque todos los aspectos de nuestro ser.