El documento aborda las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad, que son dones de Dios infundidos en el alma durante el bautismo y son esenciales para la vida moral del cristiano. Se destaca la importancia de la fe como un acto de confianza en Dios, que implica un asentimiento voluntario y lleva una dimensión existencial y personal. Además, se menciona cómo la fe responde a las preguntas fundamentales sobre la existencia y el destino del ser humano.