El Papa Francisco bautizó a 32 niños en la Capilla Sixtina, continuando una iniciativa del Papa Juan Pablo II. Entre los niños bautizados había un hijo de padres casados civilmente y un hijo de madre soltera. El Papa Francisco les dijo a los padres y padrinos que ellos son transmisores de la fe a través de las generaciones como una cadena, y que la fe dada en el bautismo es la mejor herencia que un padre puede dar a sus hijos.