La Feria de Los Alcázares surgió a raíz de la construcción del Hotel Balneario La Encarnación como lugar de diversión para los veraneantes. Constaba de tres grandes manzanas con puestos de juguetes, recuerdos, helados, novelas y patatas fritas. También incluía el Café de la Feria y atracciones como ruedas de caballitos y norias en el solar de la Cerca. Era un lugar de visita obligada durante los meses de verano en las décadas de 1950 y 1960.