Un funcionario del gobierno visita una finca rural y le dice al dueño, un anciano campesino, que inspeccionará sus recursos acuíferos. A pesar de la petición del campesino de no entrar a un terreno cercado, el funcionario se jacta arrogantemente de su autoridad y le muestra su credencial diciendo que puede ir a donde quiera. Más tarde, el campesino escucha gritos y ve al funcionario huyendo por su vida de un toro enfurecido, mientras el campesino le grita que le muestre su credencial