El documento describe la labor de la Iglesia Católica al atender a los enfermos de sida y otras enfermedades en hospitales y asilos de todo el mundo, especialmente en África, Asia y América Latina, donde monjas y curas católicos se encargan de cuidar a los enfermos sin distinción. Además, critica a quienes atacan a la Iglesia sin reconocer la importante labor que realizan sus miembros al ayudar a los más necesitados.