Un famoso violinista, Joshua Bell, tocó incógnito en una estación de metro en Washington D.C. durante 45 minutos interpretando obras complejas de Bach. A pesar de su gran talento y el valor de su violín, la mayoría de las personas que pasaron por la estación iban apresuradas a sus trabajos y muy pocas se detuvieron a escucharlo o a donar. Este experimento social organizado por un periódico mostró que a menudo no reconocemos la belleza cuando está fuera de contexto esperado.