Eleanor no entiende por qué su abuela se olvida constantemente de las cosas. Su madre explica que la abuela tiene Alzheimer y necesita cuidados especializados. Aunque Eleanor se entristece al pensar que su abuela vivirá en un hogar de ancianos, visita a la abuela allí y le lleva su helado favorito. Aunque la abuela ya no la reconoce, Eleanor sigue visitándola y brindándole amor, lo que más aprecia la abuela.