La Real Audiencia de Quito fue creada en 1563 por el rey Felipe II de España para administrar el territorio rico pero disputado de Quito, que se había convertido en un importante centro de comercio e intercambio cultural. Su primer presidente fue Hernando de Santillán, quien enfrentó críticas por algunas de sus resoluciones judiciales que fueron vistas como arbitrarias por los afectados.