La historia trata sobre un bebé rana y un bebé serpiente que se encuentran en el campo y se hacen amigos. Pasan la mañana divirtiéndose y enseñándose el uno al otro a arrastrarse y saltar. Sin embargo, cuando les cuentan a sus madres sobre su nueva amistad, estas les dicen que las ranas y serpientes son enemigas naturales y les prohíben volverse a ver. Al día siguiente, los dos bebés se mantienen alejados el uno del otro, mirándose con tristeza.