Latif, un pordiosero sabio pero humilde, es inesperadamente elegido como asesor del rey, quien busca su claridad y orientación. A pesar de los celos de los cortesanos, Latif se mantiene fiel a sus raíces, recordando su pasado y la importancia de no olvidar de dónde proviene. Su historia resalta la relación entre la sabiduría y la humildad, y la necesidad de recordar quiénes somos en medio del poder.