William estaba cansado debido a que no había dormido bien por muchas noches. Escuchaba una voz que le insistía en advertir al mundo sobre un peligro inminente. Sin embargo, en 1831 no se consideraba capaz de hacerlo. Después de la guerra de 1812, su perspectiva sobre Dios cambió y en 1818 descubrió que Jesús regresaría en 1843. William no quería predicar a menos que fuera invitado, condicionando a Dios.