Gustavillo era un caracol que vivía feliz en el fondo del mar. Un día, un cangrejo le pidió vivir con él, y Gustavillo aceptó. Sin embargo, comenzaron a tener problemas debido a los malos hábitos del cangrejo, como hacer ruido y pedos. Gustavillo le habló con paciencia, y el cangrejo se fue por unos días. Cuando volvió, hicieron una lista juntos para convivir mejor. Desde entonces, vivieron felices juntos.