La lluvia horizontal es un fenómeno que contribuye al establecimiento de bosques de laurisilva en las islas Canarias, al producir condensación de vapor de agua cuando los vientos alisios chocan con la vegetación. Estos vientos, que provienen del anticiclón de Azores, cargan humedad al ascender sobre el terreno abrupto de las islas, creando un microclima propicio para la biodiversidad. Este tipo de bosque húmedo, denso y sombrío, es crucial para la conservación del agua en los acuíferos locales.