La palabra y el amor de Dios son los únicos elementos eternos. Aunque el cielo y la tierra pasarán, la palabra y el amor de Dios permanecerán para siempre. La palabra es el instrumento creador de Dios y tiene el poder de juzgar. Jesús encarnó la palabra de Dios y nos amó tanto que murió por nosotros, manifestando el amor eterno de Dios. Vivir guiados por la palabra y el amor de Dios nos permite andar en el espíritu y desarrollar nuestra fe.