Dios desea la salvación de todos, salud y prosperidad para su pueblo. Sin embargo, espera arrepentimiento, fe, obediencia y devoción de parte de los creyentes. Exige temor a Dios, seguir sus caminos, amarlo, servirlo con todo el corazón y alma, y guardar sus mandamientos. Solo así se cumplirán sus deseos de bendición en la vida de las personas.