El Sermón del Monte enseña sobre la justicia divina y la importancia de pedir, buscar y llamar a Dios con fe y perseverancia. Se enfatiza que las peticiones deben ser para el beneficio espiritual y no material, confiando en que Dios nos dará lo que es verdaderamente bueno para nuestras almas. Concluye que nuestros esfuerzos deben centrarse en hacer lo justo ante Dios, buscando siempre las cosas del cielo sobre las terrenales.