El filósofo Julián Marías describe a los argentinos como un pueblo dual y contradictorio. Por un lado son simpáticos e inteligentes individualmente, pero en grupo son insoportables debido a su griterío y apasionamiento. Aman la contradicción y usan metáforas extrañas para referirse a cosas comunes. Viven en una disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad.