El documento describe los dones espirituales otorgados por Dios a los creyentes, incluyendo dones de inspiración vocal como profecía y lenguas, y dones de revelación y poder como palabra de ciencia y fe. Se enfatiza la importancia de estos dones en el fortalecimiento y guía de la comunidad de creyentes, así como la necesidad de discernimiento en su uso. Además, advierte contra la confusión entre predicación y profecía y subraya la relevancia del conocimiento bíblico y la sabiduría divina en la manifestación de estos dones.