El mantenimiento preventivo permite detectar fallos repetitivos, disminuir los puntos muertos por paradas, y aumentar la vida útil de equipos. Se realiza para prevenir fallas mecánicas o eléctricas en periféricos como teclados, mouse y monitores, así como en la CPU. Se recomienda realizar un mantenimiento preventivo de las impresoras al menos una vez al año para eliminar polvo y residuos que dañan su funcionamiento.