6 de mayo de 2012 lIIII MOTOR lIIII 11


IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

                                                                                                                                                       divertida, sobretodo con mi BMW,
                                                                                                                                                       que pesa menos que la de Miquel,
                                                                                                                                                       aunque el que disfruta de lo lindo
                                                                                                                                                       es Topo y su pequeña Suzuki: se
                                                                                                                                                       mueve como una lagartija.
                                                                                                                                                         A lo lejos, oímos unas voces y
                                                                                                                                                       vislumbramos colores rojos: es la
                                                                                                                                                       entrada a Enkerende, el campa-
                                                                                                                                                       mento de Cristina y Raúl. La en-
                                                                                                                                                       trada es apoteósica, los masais
                                                                                                                                                       nos reciben con sus cánticos, sal-
                                                                                                                                                       tos y gritos, a la vez que nos ense-
                                                                                                                                                       ñan sus lanzas y nos invitan a to-
                                                                                                                                                       mar un refrigerio, junto con una
                                                                                                                                                       toalla húmeda para limpiarnos.
                                                                                                                                                       Esto es el paraíso. Y es cierto, es-
                                                                                                                                                       te campamento es mejor que el de
                                                                                                                                                       ‘Memorias de África’: tiendas am-
                                                                                                                                                       plias, con vistas al río Mara, des-
                                                                                                                                                       de donde se oyen los hipopóta-
                                                                                                                                                       mos subir y bajar expulsando el
                                                                                                                                                       agua por su nariz. Y, ahora, una
                                                                                                                                                       ducha relajante en la tienda, que
                                                                                                                                                       se adorna con maderas y candiles,
                                                                                                                                                       con telas masáis, comodidad y lu-
                                                                                                                                                       jo en medio de África. Es simple-
                                                                                                                                                       mente de película. Los dos perros
                                                                                                                                                       de Enkerende nos reciben/acom-
                                                                                                                                                       pañan en el paseo que damos pa-
                                                                                                                                                       ra visitar el Tented Camp. Mara-
                                                                                                                                                       villoso; no tenía palabras. Y eso
                                                                                                                                                       que lo bueno estaba por llegar,
                                                                                                                                                       porque al día siguiente nos fuimos
                                                                                                                                                       de safari con las motos. Realmen-
                                                                                                                                                       te espectacular, a pesar de que tu-
                                                                                                                                                       ve un pequeño problema en for-
                                                                                                                                                       ma de piedra en mi moto.
Alicia y Descubierta disfrutan de una pista en esta ruta.                                                                                                Tres días pasamos en Enkeren-
                                                                                                                                                       de disfrutando de motos, conduc-
                                                                                                                                                       ción y de la compañía y amistad
van nada mal. Tras las piedras, lle-                                                                                                                   de Raúl y Topo. Pero todo lo bue-
gó el barro. Vemos los primeros                                                                                                                        no se acaba y salimos hacia Nai-
animales en los lados, gacelas de                                                                                                                      robi con unas enormes nubes de-
todo tipo pastan cerca de nuestras                                                                                                                     lante, que prometían descargar, lo
motos y los monos se alejan asus-                                                                                                                      que sucedió en la entrada de la
tados por el ruido de la imponen-                                                                                                                      ciudad: ríos de agua cruzando el
te BMW de Miquel. Las nubes co-                                                                                                                        asfalto, un atasco monumental,
mienzan a aparecer en la lejanía y                                                                                                                     trozos de carretera destrozada y
amenazan lluvia. Hemos de dar-                                                                                                                         un buen golpe, por ambos lados
nos prisa; como se ponga a llover,                                                                                                                     en mi moto, que gracias a las ma-
el barrizal de este suelo de arena                                                                                                                     letas que 2Tmoto montó a Descu-
blanca con piedras va a ser como                                                                                                                       bierta, se quedó solo en un susto.
conducir sobre la arcilla.                                                                                                                             Agotados y llenos de sonidos sal-
   De pronto, el coche de Raúl to-                                                                                                                     vajes de los hipopótamos, los mo-
ma otra dirección, esta vez campo                                                                                                                      nos y los elefantes, caímos en lo
a través, así atajamos para llegar a                                                                                                                   brazos de Morfeo. Nuestra si-
su campamento. La conducción                                                                                                                           guiente etapa, Asia. Las motos
sobre hierba mojada resulta muy        Los masais reciben a los moteros con cánticos, saltos y gritos.                                                 irán en avión hasta Bombay.



IIIILAMONTURAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
¿COMO ESTÁS DESCUBIERTA?
                                       He preguntado a mi moto, Des-          tamente. Es verdad, su motor
                                       cubierta, una BMW F650GS, que          suena tan bien como el primer
                                       cómo lleva el camino. Por ahora,       día. Las suspensiones, yo temía
                                       ha pasado por el quirófano, de-        por ellas debido al peso extra
                                       bido a que he tenido que bajar la      que carga (unos 90 kilos más 50
                                       suspensión y la tija delantera, que    míos), ni chirrían ni han reven-
                                       unido a su ‘low size’ (de este mo-     tado, pese a la cantidad de ba-
                                       delo, como de otros, la marca ale-     ches, agujeros y todo tipo de vi-
                                       mana vende una variante más ba-        braciones que soportan por es-
                                       jita) ha permitido que llegue bien     tos andurriales.
                                       al suelo, pero también que esté          La parte electrónica va como
                                       muy cerca de las piedras picudas       un reloj, sin fallos de ningún ti-
                                       del camino. Por eso se agujereó el     po. Vamos, que quien piense que
                                       cárter y tuvo que ser reparada en      esta moto, la pequeña de las GS,
                                       Jungle Junction.                       es simplemente apariencia, se
                                          En Nairobi pasó su segunda re-      equivoca. El tren de arrastre es-
                                       visión y tan solo hubo que cam-        tá perfecto y solo me he tenido
                                       biar el líquido de frenos y los fil-   que ocupar de limpiar y engra-
                                       tros. Vamos, muy poca cosa, te-        sar la cadena de vez en cuando.
                                       niendo en cuenta el trote que lle-     Por lo que me dice Descubierta,
                                       va. Me dice que no le duele na-        la alemana viajera, está perfec-
Una moto que lo aguanta todo.          da, que el corazón le late perfec-     tamente de salud.                    A pesar de las adversidades, Descubierta sigue viva y coleando.

Masai mara 2

  • 1.
    6 de mayode 2012 lIIII MOTOR lIIII 11 IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII divertida, sobretodo con mi BMW, que pesa menos que la de Miquel, aunque el que disfruta de lo lindo es Topo y su pequeña Suzuki: se mueve como una lagartija. A lo lejos, oímos unas voces y vislumbramos colores rojos: es la entrada a Enkerende, el campa- mento de Cristina y Raúl. La en- trada es apoteósica, los masais nos reciben con sus cánticos, sal- tos y gritos, a la vez que nos ense- ñan sus lanzas y nos invitan a to- mar un refrigerio, junto con una toalla húmeda para limpiarnos. Esto es el paraíso. Y es cierto, es- te campamento es mejor que el de ‘Memorias de África’: tiendas am- plias, con vistas al río Mara, des- de donde se oyen los hipopóta- mos subir y bajar expulsando el agua por su nariz. Y, ahora, una ducha relajante en la tienda, que se adorna con maderas y candiles, con telas masáis, comodidad y lu- jo en medio de África. Es simple- mente de película. Los dos perros de Enkerende nos reciben/acom- pañan en el paseo que damos pa- ra visitar el Tented Camp. Mara- villoso; no tenía palabras. Y eso que lo bueno estaba por llegar, porque al día siguiente nos fuimos de safari con las motos. Realmen- te espectacular, a pesar de que tu- ve un pequeño problema en for- ma de piedra en mi moto. Alicia y Descubierta disfrutan de una pista en esta ruta. Tres días pasamos en Enkeren- de disfrutando de motos, conduc- ción y de la compañía y amistad van nada mal. Tras las piedras, lle- de Raúl y Topo. Pero todo lo bue- gó el barro. Vemos los primeros no se acaba y salimos hacia Nai- animales en los lados, gacelas de robi con unas enormes nubes de- todo tipo pastan cerca de nuestras lante, que prometían descargar, lo motos y los monos se alejan asus- que sucedió en la entrada de la tados por el ruido de la imponen- ciudad: ríos de agua cruzando el te BMW de Miquel. Las nubes co- asfalto, un atasco monumental, mienzan a aparecer en la lejanía y trozos de carretera destrozada y amenazan lluvia. Hemos de dar- un buen golpe, por ambos lados nos prisa; como se ponga a llover, en mi moto, que gracias a las ma- el barrizal de este suelo de arena letas que 2Tmoto montó a Descu- blanca con piedras va a ser como bierta, se quedó solo en un susto. conducir sobre la arcilla. Agotados y llenos de sonidos sal- De pronto, el coche de Raúl to- vajes de los hipopótamos, los mo- ma otra dirección, esta vez campo nos y los elefantes, caímos en lo a través, así atajamos para llegar a brazos de Morfeo. Nuestra si- su campamento. La conducción guiente etapa, Asia. Las motos sobre hierba mojada resulta muy Los masais reciben a los moteros con cánticos, saltos y gritos. irán en avión hasta Bombay. IIIILAMONTURAIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII ¿COMO ESTÁS DESCUBIERTA? He preguntado a mi moto, Des- tamente. Es verdad, su motor cubierta, una BMW F650GS, que suena tan bien como el primer cómo lleva el camino. Por ahora, día. Las suspensiones, yo temía ha pasado por el quirófano, de- por ellas debido al peso extra bido a que he tenido que bajar la que carga (unos 90 kilos más 50 suspensión y la tija delantera, que míos), ni chirrían ni han reven- unido a su ‘low size’ (de este mo- tado, pese a la cantidad de ba- delo, como de otros, la marca ale- ches, agujeros y todo tipo de vi- mana vende una variante más ba- braciones que soportan por es- jita) ha permitido que llegue bien tos andurriales. al suelo, pero también que esté La parte electrónica va como muy cerca de las piedras picudas un reloj, sin fallos de ningún ti- del camino. Por eso se agujereó el po. Vamos, que quien piense que cárter y tuvo que ser reparada en esta moto, la pequeña de las GS, Jungle Junction. es simplemente apariencia, se En Nairobi pasó su segunda re- equivoca. El tren de arrastre es- visión y tan solo hubo que cam- tá perfecto y solo me he tenido biar el líquido de frenos y los fil- que ocupar de limpiar y engra- tros. Vamos, muy poca cosa, te- sar la cadena de vez en cuando. niendo en cuenta el trote que lle- Por lo que me dice Descubierta, va. Me dice que no le duele na- la alemana viajera, está perfec- Una moto que lo aguanta todo. da, que el corazón le late perfec- tamente de salud. A pesar de las adversidades, Descubierta sigue viva y coleando.