Este documento presenta una interpretación de la importancia cultural y religiosa de las montañas en la cosmovisión mesoamericana antigua. Se destaca que las montañas eran personificadas, vinculadas al calendario ritual y sacrificios, y servían como lugares sagrados para ofrendas y rituales. También se explora su relación con la astronomía y como símbolos de presagios. Finalmente, se discute su papel en la resistencia cultural y el culto comunal.