Un hombre se quedó varado en una carretera solitaria cuando su auto dejó de funcionar repentinamente. A pesar de conocer su auto desde hacía años, no pudo encontrar la falla. Otro hombre se ofreció a ayudarlo, pero el primero se negó porque pensaba que solo él conocía su auto. Sin embargo, el segundo hombre arregló rápidamente el problema al revelar que él había inventado el motor del auto. El mensaje concluye que aunque pensemos que solo nosotros podemos resolver nuestros problemas, Dios siempre está dispuesto a ayudarnos como el