Un hombre se quedó varado en una carretera solitaria cuando su auto dejó de funcionar. Luego de revisarlo por mucho tiempo sin encontrar el problema, otro hombre se ofreció a ayudarlo. A pesar de las dudas del dueño del auto, el segundo hombre rápidamente encontró y arregló la falla. Resulta que este hombre era Félix Wankel, el inventor del motor rotativo que usaba el auto. La historia enseña que aunque pensemos que nadie puede ayudarnos con nuestros problemas, Dios siempre está dispuesto a asistirnos