Steve Jobs reflexiona sobre su vida desde su lecho de muerte, dándose cuenta de que la riqueza y el éxito que tanto valoró se habían vuelto insignificantes ante la inminente muerte. Comprende que lo que realmente importa son las historias de amor, los sueños y las conexiones con los demás, no las ilusiones creadas por la fama o el dinero. Aconseja a otros que atesoren el amor por su familia y amigos, que se traten bien los unos a los otros y ayuden a los demás.