Un día de verano caluroso, el narrador intenta dormir la siesta en su hamaca en el patio trasero. Cuando empieza a soñar con algo frío, alguien llama a la puerta: un vecino que dice haber oído golpes en el ático de su casa. El narrador sube al ático pero no encuentra nada, aunque la trampilla está atascada y no se abre.