Mimí recibe como regalo una gatita llamada Princesa que se convierte en su mejor amiga. Un día, Princesa se escapa de casa y Mimí se pone muy triste. Su padre la consuela diciéndole que Princesa volverá porque sabe lo mucho que la quiere Mimí. Esa noche, Mimí reza pidiendo que Dios le devuelva a Princesa. A la mañana siguiente, Mimí despierta y encuentra a Princesa acostada en su cama, dando gracias a Dios por devolverle a su mejor amiga.