La historia cuenta la vida de Siria, una perrita callejera que fue adoptada por una familia. Ana Claudia encontró a Siria sola en la calle y decidió llevarla a su casa, donde todos se encariñaron con ella, especialmente las niñas. Lamentablemente, Siria enfermó y pese al tratamiento médico falleció, dejando tristeza pero también el recuerdo de haberle dado un hogar lleno de amor.