El documento describe varios ejemplos de cómo Estados Unidos mantiene y honra símbolos históricos españoles en sus ciudades, a pesar de desacuerdos políticos pasados entre los dos países, mientras que en España se han retirado muchos símbolos franquistas. Critica a los dirigentes españoles por tratar de cambiar o ocultar su propia historia por resentimiento en lugar de aprender de los estadounidenses a respetar la historia y sus símbolos.