En un pueblo de los Pirineos, una gran nevada dejó a los habitantes sin leña para calentarse. Cuando el clima mejoró, unos montañeros acudieron en su ayuda y encontraron a un cazador sediento en el camino. Más adelante se toparon con un oso asustado, pero lograron ahuyentarlo encendiendo una hoguera. Finalmente llegaron al bosque, recogieron leña y la llevaron de vuelta al pueblo, donde todos se alegraron de recibirla.