El documento contrasta a la mujer fuerte físicamente con la mujer fuerte interiormente. Mientras que la mujer fuerte físicamente se enfoca en el ejercicio y la confianza en sí misma, la mujer fuerte interiormente se enfoca en la oración, el servicio a los demás, y tener fe en Dios a pesar de las debilidades. El documento sugiere que la verdadera fortaleza viene de adentro a través de la gracia de Dios más que de las propias capacidades.