El proceso de liquidación obligatoria es universal y forzoso, lo que implica que los acreedores deben presentar sus reclamaciones con pruebas contundentes para recibir el pago por servicios prestados. La simple factura no es suficiente; se requieren evidencias adicionales, como testigos y documentos que respalden la efectividad del servicio. Es crucial que los acreedores conozcan la normatividad que rige este proceso para poder hacerse valer en sus reclamaciones.