Oliver es un gato que disfruta jugando afuera. Una tarde, pierde su ovillo de lana en el río. Llora hasta que conoce a Joan, un niño que lo invita a su habitación llena de juguetes. Al leer un libro mágico, ambos son transportados a un mundo oscuro. Con la ayuda de Gusicol, aprenden a volver a casa leyendo el libro al revés.