El documento describe la ubicación y organización política de los clanes patrilineales en la isla grande de Tierra del Fuego, donde la familia es la base de la sociedad y cada clan tiene jurisdicción sobre un territorio de caza. Sus actividades económicas se centraban en la caza y recolección de frutos y productos marinos. Hacia los años 1980, quedaban pocos descendientes que hablaban la lengua originaria, y se sugiere que es probable que ya no quede nadie vivo que la hable.