Este poema reflexiona sobre permitirse a uno mismo ver, escuchar y soñar más, hablar y llorar menos, y ver la admiración en lugar de la envidia en los ojos de los demás. Pide permitirse escuchar lo que no está permitido, vivir los sueños posibles e imposibles, soñar con la naturaleza, reemplazar las palabras con el tacto y la comprensión, y llorar más de alegría que de tristeza. Finalmente, pide amar y ser amado, incluso sin ser correspondido, y nunca quedarse solo aunque