Este poema anima al lector a enfocarse en los aspectos positivos de la vida, como las rosas entreabiertas en lugar de los pétalos caídos, y a recordar las victorias en lugar de las derrotas y fracasos. Aconseja mantener una actitud optimista y ver la belleza que aún queda, aun en las noches más oscuras, para que la vida sea un jardín lleno de flores.