El documento describe una experiencia personal sobre el impacto de la ira y las palabras hirientes en las relaciones interpersonales, simbolizado por un papel arrugado que representa el corazón de las personas. A través de una lección de un consejero, se enfatiza que, aunque se intenten enmendar los errores, las heridas emocionales son difíciles de borrar. Se insta a ser más comprensivos y pacientes, recordando las consecuencias de nuestras acciones en los demás.