1) Jesús enseñó que no solo debemos evitar el homicidio físico, sino también la ira y las palabras insultantes hacia los demás.
2) Si estamos enojados con alguien, debemos reconciliarnos lo antes posible antes de presentar una ofrenda a Dios.
3) Jesús enfatizó la importancia de eliminar la ira, el odio y las palabras groseras de nuestro corazón y boca, y reconciliarnos prontamente con aquellos con quienes tenemos desacuerdos.