Este documento discute la naturaleza del enojo y cómo puede degenerar en resentimiento y pecado si no se maneja adecuadamente. Jesús nos advierte sobre un enojo continuo que no perdona, mientras Pablo nos exhorta a no dejar que el sol se ponga sobre nuestro enojo para evitar que se convierta en un estado de ánimo. El documento también explica cómo el resentimiento puede surgir de ira no resuelta y alimentarse a sí mismo, llevando potencialmente a la violencia. Nos invita a reflexionar sobre cómo man