El documento describe la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles el día de Pentecostés. Relata que se oyó un fuerte viento y lenguas de fuego se posaron sobre cada uno, llenándolos del Espíritu Santo y permitiéndoles hablar otras lenguas para predicar el evangelio. Tras recibir el Espíritu Santo, los apóstoles perdieron el miedo y salieron a proclamar las grandezas de Dios para todo el mundo.