Este documento discute cómo los periodistas a menudo son cooptados por los mecanismos del sistema mediático sin darse cuenta. Aunque no hay un complot, trabajan de forma que defienden los valores dominantes sin cuestionarlos. Esto ocurre porque ellos mismos están condicionados por la lógica del sistema, lo cual lleva a una frustración constante. Para romper este ciclo, los periodistas deben comprometerse activamente a cuestionar la lógica del sistema.