El documento reflexiona sobre la búsqueda de placeres y logros materiales, concluyendo que estos esfuerzos son vanos y que la vida no se mide por la acumulación de bienes. Se menciona la enseñanza de Jesús sobre la avaricia y la importancia de buscar primero el reino de Dios. La conclusión es que la satisfacción verdadera proviene de una relación espiritual más que de posesiones materiales.