Las placas tectónicas se mueven de tres formas principales: convergente, divergente y transformante. Los movimientos convergentes generan subducción y sismos al ejercer presión entre placas, mientras que los divergentes causan vulcanismo al separar las placas y permitir que escape el magma. México se ubica en la placa Norteamericana y limita con otras dos placas, lo que explica su actividad sísmica y volcánica.