El documento analiza la relación entre la actividad sísmica y volcánica, destacando que volcanes y terremotos se concentran en zonas geológicamente activas, especialmente en los bordes de las placas litosféricas. Explica que el movimiento de estas placas es impulsado por corrientes de convección en el manto terrestre y la gravedad, lo que provoca fenómenos sísmicos y volcánicos. Se concluye que el 95% de los volcanes se encuentran en las zonas de contacto entre placas, mientras que solo un 5% se halla en zonas intraplaca.