ESCLAVITUD. (2006)



                         Tu mujer en mi corazón:

                   Bendita maldición y extasiado dolor;

                     Pensamiento errante y ambiguo:

                   Que me atrapa y mata, seduce e hiere.

          Sumergiéndome a pensar infinita y amargamente en ti.




                       PENZAR EN TI. (2008)



                  Te miro mujer y me extasía tu cuerpo.

           Te detallo los labios y siento que los míos son un rio

                     que anhela desembocar en ellos.

      Veo tus ojos: preciosas refrescantes lagunas donde me lisonjeo.

              Tus palabras: plumas que acarician mi corazón.

Tu belleza oh mujer: me seduce, me hace suspirar, recordarte y pensar en ti.
¿DONDE ESTAS AMOR? (2010)



                      Te necesito como el ente que me reconforta

                        Te necesito para que me ayudes a existir

   Te necesito porque siento que cuando te tenga: he hallado lo que debo encontrar.

                                    ¿Pero te conozco?

                              ¿Si te veo sabré que eres tú?

                                  Cuanto te necesito…

Tus eres: el motor que me hace seguir, la fuente de mi inspiración, la razón de mi lucha.

 Pido a Dios: que existas; que yo sea para ti, lo que tú eres para mí; y que habite en tus
                       pensamientos como lo haces en los míos.
Estar enamorado es una droga tan fuerte: que te hace pensar lento, quita el apetito, causa
 insomnio y produce el raro efecto que todo lo que está a tú alrededor te recuerde a esa
                              persona que tanto amas…




                              Oración (23 octubre 2011)
Dime Dios: ¿cuál es la cura? , dime: ¿cómo puedo dejar de amarla? ; Ella se ha metido en
                       mi corazón, se ha adueñado de mi mente…

Cuando no la veo comprendo que la amo, porque deseo estar cerca de ella y cuando estoy
  cerca, sufro al no poseerla; entonces me toma la prudencia: me aleja de ella, pero me
                      empuja el corazón y me dice: desobedécela…

                                 ¿Quién es el culpable?:

                      Ella? no ella no. ¿Que pecado tiene una flor?

                     Yo? Simplemente la amo y no elegí hacerlo…

       ¡El culpable eres tú!, solo tú mi Dios: por crear en mí este puro corazón…
Poemas

Poemas

  • 1.
    ESCLAVITUD. (2006) Tu mujer en mi corazón: Bendita maldición y extasiado dolor; Pensamiento errante y ambiguo: Que me atrapa y mata, seduce e hiere. Sumergiéndome a pensar infinita y amargamente en ti. PENZAR EN TI. (2008) Te miro mujer y me extasía tu cuerpo. Te detallo los labios y siento que los míos son un rio que anhela desembocar en ellos. Veo tus ojos: preciosas refrescantes lagunas donde me lisonjeo. Tus palabras: plumas que acarician mi corazón. Tu belleza oh mujer: me seduce, me hace suspirar, recordarte y pensar en ti.
  • 2.
    ¿DONDE ESTAS AMOR?(2010) Te necesito como el ente que me reconforta Te necesito para que me ayudes a existir Te necesito porque siento que cuando te tenga: he hallado lo que debo encontrar. ¿Pero te conozco? ¿Si te veo sabré que eres tú? Cuanto te necesito… Tus eres: el motor que me hace seguir, la fuente de mi inspiración, la razón de mi lucha. Pido a Dios: que existas; que yo sea para ti, lo que tú eres para mí; y que habite en tus pensamientos como lo haces en los míos.
  • 3.
    Estar enamorado esuna droga tan fuerte: que te hace pensar lento, quita el apetito, causa insomnio y produce el raro efecto que todo lo que está a tú alrededor te recuerde a esa persona que tanto amas… Oración (23 octubre 2011) Dime Dios: ¿cuál es la cura? , dime: ¿cómo puedo dejar de amarla? ; Ella se ha metido en mi corazón, se ha adueñado de mi mente… Cuando no la veo comprendo que la amo, porque deseo estar cerca de ella y cuando estoy cerca, sufro al no poseerla; entonces me toma la prudencia: me aleja de ella, pero me empuja el corazón y me dice: desobedécela… ¿Quién es el culpable?: Ella? no ella no. ¿Que pecado tiene una flor? Yo? Simplemente la amo y no elegí hacerlo… ¡El culpable eres tú!, solo tú mi Dios: por crear en mí este puro corazón…