JORGE GUILLÉN
¡Beato sillón! La casa
corrobora su presencia
con la vaga intermitencia
de su invocación en masa
a la memoria. No pasa
nada. Los ojos no ven,
saben. El mundo está
bien
hecho. El instante lo
exalta
a marea, de tan alta,
de tan alta, sin vaivén.
PEDRO SALINAS
                Y ahora, aquí está frente a
                mí.
                Tantas luchas que ha
                costado,
                tantos afanes en vela,
                tantos bordes de fracaso
                junto a este esplendor
                sereno
                ya son nada, se olvidaron.
                Él queda, y en él, el
                mundo,
                la rosa, la piedra, el pájaro,
                aquéllos , los del principio,
                de este final asombrados.
                ¡Tan claros que se veían,
                y aún se podía aclararlos!
RAFAEL ALBERTI
 Se equivocó la paloma,
 se equivocaba.
 Por ir al norte fue al sur,
 creyó que el trigo era el
 agua.
 Creyó que el mar era el cielo
 que la noche la mañana.
 Que las estrellas rocío,
 que la calor la nevada.
 Que tu falda era tu blusa,
 que tu corazón su casa.
 (Ella se durmió en la orilla,
 tú en la cumbre de una
 rama.)
FEDERICO GARCÍA LORCA

                   Arbolé, arbolé
                   seco y verdé.

               La niña del bello rostro
              está cogiendo aceituna.
             El viento, galán de torres,
              la prende por la cintura.
               Pasaron cuatro jinetes
               sobre jacas andaluzas
             con trajes de azul y verde,
             con largas capas oscuras.
                 «Vente a Córdoba,
                    muchacha».
DÁMASO ALONSO
Todos los días rezo esta oración
al levantarme:
Oh Dios,
no me atormentes más.
Dime estos espantos que me
rodean.
Cercado estoy de monstruos
que mudamente me preguntan,
igual, igual, que yo les interrogo
a ellos.
Que tal vez te preguntan,
lo mismo que yo en vano
perturbo
el silencio de tu invariable noche
con mi desgarradora
interrogación.
GERARDO DIEGO   Sonidos y perfumes, Claudio
                Aquiles,
                giran al aire de la noche hermosa.
                Tú sabes dónde yerra un son de
                rosa,
                una fragancia rara de añafiles
                con sordina, de crótalos sutiles
                y luna de guitarras. Perezosa
                tu orquesta, mariposa a
                mariposa,
                hasta noventa te abren sus
                atriles.
                Iberia, Andalucía, España en
                sueños,
                lentas Granadas, frágiles Sevillas,
                Giraldas tres por ocho, altas
                Comares.
                Y metales en flor, celestes leños
                elevan al nivel de las mejillas
                lágrimas de claveles y azahares.
LUIS CERNUDA
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
VICENTE ALEIXANDRE
           Corazón negro.
           Enigma o sangre de otras vidas
           pasadas,
           suprema interrogación que ante los
           ojos me habla,
           signo que no comprendo a la luz
           de la luna.
           Sangre negra, corazón dolorido
           que desde lejos la envías
           a latidos inciertos, bocanadas
           calientes,
           vaho pesado de estío, río en que
           no me hundo,
           que sin luz pasa como silencio, sin
           perfume ni amor.
           Triste historia de un cuerpo que
           existe como existe un planeta,
MANUEL ALTOLAGUIRRE
Alzan la voz cruel
quienes no vieron el paisaje,
los que empujaron por el
declive pedregoso
la carne ajena,
quienes debieron ser almas de
todos
y se arrancaban de ellos
mismos
cuerpos parásitos
para despeñarlos.
EMILIO PRADOS
         (Málaga, 6 de enero)

         Duerme la calma en el
                 puerto
         bajo su colcha de laca,
          mientras la luna en el
                  cielo
            clava sus anclas
                doradas.
                ¡Corazón,
                  rema!

Poetas del 27

  • 2.
    JORGE GUILLÉN ¡Beato sillón!La casa corrobora su presencia con la vaga intermitencia de su invocación en masa a la memoria. No pasa nada. Los ojos no ven, saben. El mundo está bien hecho. El instante lo exalta a marea, de tan alta, de tan alta, sin vaivén.
  • 3.
    PEDRO SALINAS Y ahora, aquí está frente a mí. Tantas luchas que ha costado, tantos afanes en vela, tantos bordes de fracaso junto a este esplendor sereno ya son nada, se olvidaron. Él queda, y en él, el mundo, la rosa, la piedra, el pájaro, aquéllos , los del principio, de este final asombrados. ¡Tan claros que se veían, y aún se podía aclararlos!
  • 4.
    RAFAEL ALBERTI Seequivocó la paloma, se equivocaba. Por ir al norte fue al sur, creyó que el trigo era el agua. Creyó que el mar era el cielo que la noche la mañana. Que las estrellas rocío, que la calor la nevada. Que tu falda era tu blusa, que tu corazón su casa. (Ella se durmió en la orilla, tú en la cumbre de una rama.)
  • 5.
    FEDERICO GARCÍA LORCA Arbolé, arbolé seco y verdé. La niña del bello rostro está cogiendo aceituna. El viento, galán de torres, la prende por la cintura. Pasaron cuatro jinetes sobre jacas andaluzas con trajes de azul y verde, con largas capas oscuras. «Vente a Córdoba, muchacha».
  • 6.
    DÁMASO ALONSO Todos losdías rezo esta oración al levantarme: Oh Dios, no me atormentes más. Dime estos espantos que me rodean. Cercado estoy de monstruos que mudamente me preguntan, igual, igual, que yo les interrogo a ellos. Que tal vez te preguntan, lo mismo que yo en vano perturbo el silencio de tu invariable noche con mi desgarradora interrogación.
  • 7.
    GERARDO DIEGO Sonidos y perfumes, Claudio Aquiles, giran al aire de la noche hermosa. Tú sabes dónde yerra un son de rosa, una fragancia rara de añafiles con sordina, de crótalos sutiles y luna de guitarras. Perezosa tu orquesta, mariposa a mariposa, hasta noventa te abren sus atriles. Iberia, Andalucía, España en sueños, lentas Granadas, frágiles Sevillas, Giraldas tres por ocho, altas Comares. Y metales en flor, celestes leños elevan al nivel de las mejillas lágrimas de claveles y azahares.
  • 8.
    LUIS CERNUDA ¿Mi gente? Migente eres tú. El destierro y la muerte para mi están adonde no estés tú. ¿Y mi vida? Dime, mi vida, ¿qué es, si no eres tú?
  • 9.
    VICENTE ALEIXANDRE Corazón negro. Enigma o sangre de otras vidas pasadas, suprema interrogación que ante los ojos me habla, signo que no comprendo a la luz de la luna. Sangre negra, corazón dolorido que desde lejos la envías a latidos inciertos, bocanadas calientes, vaho pesado de estío, río en que no me hundo, que sin luz pasa como silencio, sin perfume ni amor. Triste historia de un cuerpo que existe como existe un planeta,
  • 10.
    MANUEL ALTOLAGUIRRE Alzan lavoz cruel quienes no vieron el paisaje, los que empujaron por el declive pedregoso la carne ajena, quienes debieron ser almas de todos y se arrancaban de ellos mismos cuerpos parásitos para despeñarlos.
  • 11.
    EMILIO PRADOS (Málaga, 6 de enero) Duerme la calma en el puerto bajo su colcha de laca, mientras la luna en el cielo clava sus anclas doradas. ¡Corazón, rema!